Sigue la Bienal de Flamenco de Sevilla

Sábado 20 de septiembre de 2008 por Manuela Papino

Actualizamos diariamente este artículo con las últimas reseñas que nos manda nuestra corresponsal, Manuela Papino (véase al final).

“DE LA MISMA SANGRE”:

JOSE DE LA TOMASA Y GABRIEL DE PIES PLOMO

Apoderando “la alternativa” de su hijo, José de la Tomasa abrió el recital con una Malagueña. Sobrino nieto de Manuel Torre, hijo de Pies Plomo, José de la Tomasa apoyó sin reserva a su hijo, “Aquí tenéis a un nuevo cantaor”, Gabriel de Pies Plomo, que reveló cierta falta de experiencia a la hora de llevar la responsabilidad de un espectáculo en el Lope de Vega, en la Bienal de Flamenco.

La herencia bien cuidada en la elección de las letras que cantó, le ayudó sin duda a conseguir el apoyo del público sevillano emocionado, no tanto sin embargo como el joven cantaor que se puso a llorar, antes de seguir con unos cantes de Levante. Muy nervioso, se llevó sin embargo el entusiasmo del público y la satisfacción de su padre. El espectáculo presentó dos partes distintas, sin mano a mano, lo que se podía esperar de tal propuesta.

José de la Tomasa empezó por Soleá, continuó por Tarantos y Tientos Tangos, acompañado por su guitarrista de siempre, Antonio Carrión. El coloso dio una vez más una lección de seguridad y de constancia, ilustrándose como siempre, en lo que suele llamar “el himno nacional de su familia”, la Siguiriya. Acabó con “un par de Fandangos”, antes de invitar a los músicos a un “fin de fiesta”.

LAS DELICIOSAS NOCHES TRIANERAS

No se anuncian de forma especial en la programación, sin embargo los aficionados a la Bienal de Sevilla saben que es una cita ineludible: las noches del Hotel Triana. Con estos conciertos, se prolonga el verano con un típico festival tradicional, contando con la experiencia de sus artistas invitados. El Chozas, Rubén Levaniegos, Antonio Reyes, José Mendéz, Juan Diego, Juan José Amador, Luis Amador, Ramón Amador, Eugenio Iglesias y la bailaora sevillana Angelita Vargas, llevaron una noche muy flamenca, al aire libre, el 19 de Septiembre. Dos horas de espectáculo en un ambiente muy trianero y caluroso, que hacía olvidar que se está acabando el verano…

Manuela Papino

Fotos: Luis Castilla


LA SEVILLA ROCKERA DE LOS AÑOS 80

Fue por el año 71, cuando el grupo de rock progresivo Smash, incorpora a un gitano nacido en Ceuta y criado en el barrio de Tardón en Sevilla, Manuel Molina. Abren así el camino a lo que se llamará el "rock andaluz”. Entre los años 78 y 79, todos esos grupos empiezan a grabar sus primeros discos. Varios artistas flamencos intervinieron en este trabajo, como José de la Tomasa con Triana, y otros empezaron a introducir elementos del rock en sus trabajos como El Lebrijano, Enrique Morenteo Camarón.

Con los grupos que volvieron al Auditorio Rocío Jurado el 20 de septiembre, invitados por la Bienal de Sevilla, se hizo un homenaje del mundo del flamenco a estos músicos que marcaron una época. Empezó Lole Montoya, (del mítico dúo “Lole y Manuel” ) y le sucedió Pata Negra, con Rafael Amador, acompañado por su hijo Luis, el guitarrista Andrés el Pájaro y un grupo de músicos que supieron entusiasmar al público, recordando unos éxitos como “Todo lo que me gusta es ilegal, es inmoral” o “Si tú te vas, yo me quedo en Sevilla hasta el final”. Bajó un poco la energía después de Pata negra, con Caí, Guadalquivir, Alameda, Tabletom y su “cantante imposible” Roberto que parece salir de un cómico, Imán, grupo de música instrumental, y Smash cantando en inglés a pesar de la presencia de Manuel Molina, que intentó introducir - ¡eso sí en español! - su toque flamenco tan apasionado.

Llevaron la noche hasta las cuatro de la madrugada con mucha ilusión: “me levanté esa mañana preguntándome si iba a llover” dijo Manuel Molina. Con esas palabras reflejaba lo importante que significaba la noche para ellos, “Es que no sabemos, la próxima vez, quien estará y quien no…”. Así se despidió Manuel Molina en el nombre de todos sus compañeros, antes de recordar, unas vez más, a todos los que ya se han ido.

Manuela Papino

Fotos: Luis Castilla


MARCO FLORES, MANUEL LIÑAN, OLGA PERICET: COMPAÑÍA “EN SUS 13”

En el Teatro Central, el 20 de septiembre, tres jóvenes bailaores andaluces presentaron “En sus 13” espectáculo que lleva el mismo nombre de su propia compañía. “Buscamos un flamenco desnudo, sentimos la necesidad de crear” declaran. A pesar de la juventud de sus creadores, la compañía tiene seis años ya. Se lucen las coreografías de grupo, Vidalita, Trilla y Bulerías, firmadas por Manuel Liñan y Olga Pericet, sobrias, precisas y con un toque personal, que utiliza a los solistas como cuerpo de ballet y al cuerpo de ballet como solista.

El espectáculo invita a Daniel Doña, cuya formación de danza española y contemporánea, enriquece la propuesta, especialmente con un intermedio con castañuelas, que juega con el diseño de luces, afirmando la voluntad de sobriedad en el trabajo. Esta noche, se destacó el solo de Marco Flores por Martinete, tanto en la búsqueda rítmica de sus pies, como en su estética que, sin salir de un flamenco tradicional, llama la atención con unos pellizcos originales. Esta joven compañía propone una búsqueda propia que anuncia sin duda un futuro que puede revelarse muy sorprendente.

Manuela Papino

Fotos: Luis Castilla

Estarán en Francia con "En sus 13":

Los 17/18/19 octubre en Sceaux les Gémeaux

El 30 de enero en la Scène Nationale de Sète

El 31 de enero en la Scène Nationale de Alès

El 3 de febrero en Périgueux

El 5 de febrero en la Scène Nationale de Narbonne

El 28 de marzo en Bayonne

Los 1/2/3/4 de abril en la Maison de la Danse de Lyon

Los 7 y 8 de abril en Grasse


MANOLO SANLUCAR TOCA “LA VOZ DEL COLOR” DEL PINTOR BALDOMERO RESENDI

“Me gustaría que el escenario fuera el salón de mi casa para evitar ese escaparate”, así empezó Manolo Sanlúcar en el Lope de Vega, el día 19 de septiembre. “Hace muchos años conocí a Resendi, tenía algo misterioso. Desde entonces, entendí que mi música podía estar atendida a esa pintura que me provoca una sensación humana. Resendi es un hombre polémico, bastante desconocido, porque mostraba una imagen distinta a su interior. Por eso nunca se le ha dado el valor que tiene”, declaró el Maestro.

Manolo Sanlúcar, durante todo el espectáculo, comenta con espontaneidad, el artista, la obra del artista y el motivo de la inspiración de su propia obra. Es con una Bulería con lo que nace la música. Inspirada por el cuadro “Los condenados”, el guitarrista explica “Lo he hecho como un reto, es una forma densa y lenta, desde el ritmo suave”: así llega su mundo imaginario al escenario. “Mi realidad actual es la búsqueda de un mundo que tiene que crecer; nuestra cultura no está documentada y tiene que crecer por la mente ahora, más que por el corazón. A veces, pensamos que somos los únicos que tienen sentimientos, pero cualquier música tiene sentimientos, por eso hay que llevar el Flamenco al análisis, a la mente.”

Continuó con una Taranta, solo en el escenario. Un sufrimiento delicado le salió del alma, “busco la honestidad, la mirada al pasado, a mi pasado, aquí está lo que somos. Los genios no saben copiar, aprenden y lo convierten en algo suyo. Resendi era así, se dedicaba a retar, no a complacer, y se retaba a sí mismo.” Aunque se defiende del dolor que transpira a través de su toque actual, “lo que más me gusta es reírme”, su inspiración se alimenta, sin parar, de un sentimiento atormentado. Con la Soleá titulada “Piedad”, por el cuadro que representa a María con la cara tapada “porque es una madre destrozada, y ese dolor de María, lo entiendo muy bien”, llega lo trágico a través de la música, apoyada por las letras, cantadas por Carmen Grilo y David Pino.

La noche se acabó con “La danza de los pavos”, un tema donde el trabajo, tal como un director de orquesta, de David Carmona “mi heredero y lo digo con mucho orgullo” dice Manolo Sanlúcar, y la percusión de Tete Peña y Agustín Diassera, hicieron que la inspiración del Maestro pudiera expresarse dentro de un cuadro musical perfectamente dominado, dejando salir la inspiración con evidencia: “Cuando aparece el espíritu de quienes somos es cuando estamos” comenta.

La emoción subió, con el dúo de guitarras entre Manolo Sanlúcar y David Carmona. Una verdadera transmisión de poderes, que ofreció lo que se esperaba tanto el día anterior en El Lope de Vega y que no ocurrió: un momento de complicidad, de evidencia y de humildad.

Manuela Papino para flamencoweb.fr

Foto: Luis Castilla


DIEGO CARRASCO SE DESPLIEGA A SI MISMO LA ALFOMBRA ROJA EN “EL TIEMPO DEL DIABLO”

Domingo 21 de septiembre

Anunciado en el programa de la Bienal, “Invitados: Miguel Poveda y "Moraíto chico". El primero interpretó con brío, la canción de Lorca “El Mariquita” y cantó un poquito por Bulería, “Alfileres de colores”, sin micro, por un sonido defectuoso, (lo que le animó a echar una pataíta); una aparición muy cortita... El segundo se quedó con una grabación en voz off, al principio... Artistas invitadas si, el coro de las gitanas de “Las peligro” que se lucieron durante todo el espectáculo, dando la réplica teatral a Diego Carrasco, y el grupo Jarcha que dio un toque de originalidad.

Fue un placer disfrutar de los momentos mágicos de la gran guitarra de Alfredo Lagos. El soniquete de Diego Carrasco animó la noche, con su gracia rapera y sus réplicas oportunas. La puesta en escena colocaba a los músicos en las escaleras del diablo, una alfombra en el medio que bajaba hacía el público y una luz roja simbolizando la puerta estrecha del Infierno; no llevaba más narración. El propósito se desarrollaba por las letras de las canciones famosas de Diego Carrasco, en su flamenco-rap inspirado del Don Juan Tenorio y por su gracia llevada por un compás muy flamenco.

Muchos artistas conocidos, muchos músicos buenos, y sin embargo… Total, ¡Diego Carrasco, su energía y su soniquete!

Manuela Papino

Foto: Luis Castilla


ANDRÉS MARÍN Y LLORENÇ BARBER

El Teatro Central estrenó el día 22, “El cielo de tu boca”, creación de la nueva producción de Andrés Marín. Invitando a Llorenç Barber, que desde 1980, practica la voz difónica, la campanología, la música plurifocal, la poesía fonética,…: en este espectáculo, Andrés Marín lleva su flamenco al mundo del compositor, con una puesta en escena de Salud López, contemporánea, estética, eficaz y pertinente.

El concepto abstracto de “El cielo de tu boca” “hace referencia a un lugar de resonancia, una cavidad sonora que todos poseemos, un espacio regurgitador de lo sonoro. Podríamos pensar entonces nuestra cavidad bucal como un imaginario espacio escénico, un espacio cóncavo donde van a resonar los mil y un armónicos de los que formamos parte”, así anuncian el argumento del espectáculo. El estreno, para la Bienal de flamenco, da un sitio importante al flamenco, y esto hace que, a veces, se vuelve a una forma tradicional que resulta en ese contexto pesada y sin sorpresa. Andrés Marín, cantaor de flamenco al principio, no busca la innovación o la sorpresa, pero sí la encuentra por su sola presencia en medio de un universo que le pone de realce.

Se esperan los verdaderos momentos de encuentros entre Marín y Barber, como cuando Llorenç Barber, se sube por ejemplo a una escalera para tocar un solo de campanas suspendidas en el aire, mientras Andrés Marín entra con campanas a la cintura, Barber emitiendo unos sonidos vocales, Marín bailando la música de campanas… una variedad de propuestas que bastarían por sí mismas.

Curiosamente, son las presencias flamencas, guitarra y cante, las que desvían el propósito estimulante. Un concepto de espectáculo que no intenta demostrar e ilustrar un mensaje. Con “El cielo de tu boca”, el espectador tiene que dejarse llevar y perderse, lo que, quizás, sorprende todavía a una parte del público habitual de Flamenco. Esa noche, vinieron unos aficionados al arte contemporáneo, unos curiosos que conocen a Andrés, unos aficionados de flamenco que se ilusionan por ver algo nuevo, y también un público tradicional que, por cierto, no se puso de pie al final. Una propuesta interesante, que se queda todavía entre dos caminos.

Manuela Papino

Foto: Luis Castilla


“EL FINAL DE ESTE ESTADO DE COSAS, REDUX” – ISRAEL GALVÁN

Miércoles 24 de Septiembre. Maestranza de Sevilla. Israel Galván. Hubiera sido suficiente para llenar el Teatro.

Cada vez que Israel Galván presenta una nueva creación, la pregunta es: “¿Hasta donde va a llegar ese hombre?” Más allá todavía con “El final de este estado de cosas, redux”. Este curioso título viene de un trabajo sobre el Apocalipsis, “Un libro que por razones personales he leído mucho” dice Israel Galván. La palabra “redux”, es un guiño a la película de Coppola “Apocalypse now”. Se estrenó en la Bienal de Málaga con un formato de tres horas. El espectáculo se presentó en Sevilla “remezclado”, con una duración de una hora y media. Puesta en escena de Txiki Berraondo y un elenco de músicos que hace soñar: Alfredo Lagos, Diego Carrasco, FernandoTerremoto, Juan José Amador, José Carrasco, Antonio Moreno, Juan Jiménez Alba y Eloisa Sánchez.

El principio es particularmente espectacular. En silencio, solo en un cuadrado de arena, llevando una máscara color carne, Galván parece un personaje de pasta de moldear. Sale una danza reflexiva, inspirada por el Butoh, en la cual se adivina a veces sus raíces flamencas a través de las típicas figuras que firman su identidad.

La segunda propuesta lleva al espectador al corazón del horror, con el vídeo de una alumna suya, acompañado por una carta, en la cual explica que bailó en homenaje a Samir Kassir, fallecido en Beirut bajo las bombas. Baila con los propios pasos de Galván. La música que la acompaña es la de las bombas, “realidad nuestra”, explica la bailaora antes de despedirse de Israel: “la realidad es más fuerte que el baile; la realidad es más importante que el baile.” Llevando el mensaje claro de “la catástrofe mayor”, la carta hace que todo lo que viene a continuación se quede en su sitio, el arte lleva el peso de la irrisión.

Lo que sigue…el desequilibrio; como el hombre sigue bailando, a pesar de un entorno precario. Galván es un músico más, provocando lo que le sirve de tablao, lo convierte en un campo de minas en plena guerra, lo tuerce, dejando salir un polvo que hace pensar en a unas ruinas bajo los bombardeos. Le sucede otra propuesta sorprendente, otra metarmófosis: el bailaor se vuelve mujer bailando la música saturada del grupo de heavy “Orthodox” que parasita el cante de Terremoto.

Después de “la catástrofe mayor”, viene “la travesía del desierto: Villancicos sin Navidad y sálvese quien quiera”. Disimulando quizás una elección personal detrás de ese título, se emplea en desarrollar un verdadero juego de deconstrucción de las fiestas tradicionales andaluzas.
Al final, Israel Galván llega a provocar la muerte, bailando en un ataúd: “Alfa y omega / sin fin”.

Un gran trabajo de un artista que vuelve a la Bienal de Sevilla seguro de sí mismo, dando al flamenco un sitio incontestable en el mundo del arte, sin barrera de género. Hoy, Israel Galván es, sin duda, el único artista de flamenco que no genera la polémica habitual. Galván es flamenco y mucho más.

Manuela Papino para flamencoweb

Foto: Luis Castilla


DÍA 25, PRIMERA PARTE: MIGUEL DE TENA

Miguel Ángel de Tena nace en 1976 en Ruecas (Badajoz). Cantaor de tesitura alta, se reivindica del estilo de Vallejo, incluso en lo que se refiere al contenido literario de las letras que canta, manteniéndose fiel al original. En 2006, obtiene la Lámpara Minera en el Festival de cante de las Minas.
Con ese recital, volvio la memoria de los años 30. Su programa fue tan claro como su herencia: Farruca, Minera, Tangos extremeños, cuplé por Bulerías, Zambra y Fandangos de Vallejo. Con o sin micro, se llevo el entusiasmo de un público muy aficionado, acompañado por Antonio Carrión a la guitarra.

SEGUNDA PARTE: JAVIER CONDE

La gran sorpresa de la noche llegó con un guitarrista de 17 años, Javier Conde. Muy discreto desde su llegada en el escenario, demostró su gran respeto por los maestros. Dando pruebas de una técnica deslumbrante, se impuso esta misma noche, como un solista digno de su presencia dentro de la Bienal de Flamenco de Sevilla. Fue un verdadero recogido de los maestros de la guitarra flamenca, no faltaban muchos: una Alegría y un Zapateado de Victor Monge "Serranito", un Garrotín de Rafael Riqueni, una Soleá de Sabicas, una Guajira y una Bulería de Andrés Batista, una Granaína de Gerardo Nuñez, una Rondeña de Paco de Lucía y un Fandango de Huelva del Niño Miguel acompañado por su padre como segunda guitarra, antes de acabar con una rumba de su composición, que sonaba mucho al Maestro Paco. Hizo una gran impresión, dejándonos con la gana de escucharle con un repertorio suyo.

Manuela Papino

Fotos: Luis Castilla





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