Encarna Anillo "Creo que ya es hora de que se diga..."

Sábado 4 de junio de 2011 por Manuela Papino

El 18 de mayo 2011, antes de su actuación con el recital "Ida y vuelta", acompañada por el guitarrista Andrés Hernández “Pituquete”, en el Festival Flamenco de Toulouse, nos entrevistamos con Encarna Anillo.

Encarna Anillo : « Creo que ya es hora de que se diga… »

- El festival flamenco de Toulouse, este año, apuesta fuerte por el cante. ¿Qué te parece?

Encarna Anillo: - Estoy encantada, feliz. Hoy día es bastante difícil que un cantaor entre en un festival haciendo su recital de cante solo. Vende más el baile. Entonces te piden un espectáculo y tienes que llevar por fuerza a un bailaor, o que el bailaor te lleve a ti como artista invitada para que se te vea. Cuando me enteré de que venía al festival de Toulouse con mi recital, con mi espectáculo, fue una alegría, y encima con mi compañera Rocío [Márquez] a la que admiro muchísimo porque es del mismo camino que yo. Somos muy honestas con lo que hacemos, entonces estaba muy feliz. Además somos dos mujeres también, cantaoras, y es muy importante que seamos de la misma generación. Ahí en España es muy difícil que haya festival de cante hoy en día. Y el festival flamenco de Toulouse nos da la oportunidad de presentarnos con nuestro espectáculo, solas, y ahí no… Es así, nadie es profeta en su tierra. Yo vengo de 4 meses de gira en Chile, haciendo mi recital con Andrés, y todavía el teatro Falla de mi tierra, no lo he pisado sola. El porqué… no lo sé. Será con los años, o a lo mejor no será y habrá que aceptarlo, es así.

- Empezaste bailando y cantando “pa’lante”, ¿verdad?

EA: - Empecé bailando con 5 años y con 10 años fue la primera letra que hice por bulerías. Y desde ahí hasta los 13, estuve cantando y bailando. Pero a los 13, empecé a cantarle a Farruquito y me fui al cante “pa’tras”.

- Luego te quedaste mucho tiempo cantando para el baile.

EA: - Sí, para Israel Galván, Andrés Marín, Antonio Canales, Belén Maya, Yolanda Heredia, Rafaela Carrasco… Ahora desde que saqué mi primer disco, mi carrera ha tomado otra forma, se me llama de “colaboración especial” o “artista invitada”, hago un número o dos, pero ya no soy cantaora atrás.

- ¿Qué significa Cádiz para ti?

EA: - Todo. Cádiz para mí significa todo, mi raíz, mi aliento, mi cuna, mi sentir, y volver a reconocerme yo, porque muchas veces nos perdemos tanto en el mundo del viaje, para arriba para abajo. Cuando llego a Cádiz, veo el mar, respiro, estoy con mi familia, tomo mi raíz. Entonces, Cádiz es todo.

- ¿Vives en Cádiz?

EA: - No, vivo en Sevilla desde hace 11 años.

- ¿Qué tiene de diferente el cante de Cádiz?

EA: - Yo le veo diferencia porque como es puerto, es abierto. Ha sido una tierra donde han entrado tantas personas, y desde ahí, han salido tanta gente, hay mucha mezcla y mucha apertura. La gente es muy fresca cantando, tiene mucha gracia, mucho desparpajo a la hora de recibir a cualquier persona de fuera, y eso en el cante se ve. Los cantes de Cádiz son muy a compás, con mucho soniquete, la soleá de Cádiz va más a ritmo que la soleá tradicional, que la soleá de Álcala o de Triana. La alegría de Cádiz tiene que ser con su sal y con el mecido de la ola, y por eso el cante de Cádiz tiene siempre mucho más swing y mucho más compás.

- En tu disco, Barcas de plata, de momento tu único disco, hay un homenaje a la Alegría, ¿porqué la alegría es el cante de Cádiz?

EA: - Porque así nos lo han dado a nosotros, los maestros. La alegría es el cante tradicional de Cádiz, igual que en Málaga la malagueña, en Granada la granaína, en Huelva los fandangos, pues en Cádiz toca la alegría.

- ¿Hay más alegría en Cádiz que en otro sitio del mundo?

EA: - No, no creo. Bueno, puede ser, no te lo puedo contestar porque no lo sé. Pero cantar por alegría… Es muy difícil que todo el mundo cante bien por alegría. Se puede seguir los compases de la alegría y te puedes estudiar un texto, pero darle la actitud y el sentido a un cante por alegría tradicional de Cádiz, es muy difícil. Dentro de las alegrías, están las mirabrás, las cantiñas, las rosas, las alegrías de Cádiz… y entonces eso tiene un sello muy personal.

- ¿De los maestros de Cádiz, con quien te identificas más?

EA: - Realmente me identifico un poco con cada uno pero evidentemente con la mujer, con la Perla. Soy gaditana, del barrio Santa María. A la Chaqueta [Adela Fernández Jiménez “Adela la Chaqueta”], la he visto desde muy chiquitita, y ahora con Mariana Cornejo, es verdad que el cante gaditano de la mujer ha dado gente importante, y sigue siéndolo, Carmen de la Jarra por ejemplo. Somos muchas mujeres quienes llevamos el cante de Cádiz por bandera. Pero Pericón es también un espejo donde me miro, Chano [Lobato], Juan Villar, Aurelio [Sellés], todos tienen su personalidad y me cuentan cosas.

- En Cádiz, durante un periodo largo, no había casi nadie como artistas de flamenco profesionales, ¿por qué?

EA: - Yo creo que porque fue necesario parar. ¡Dio tantos artistas Cádiz! En una tierra de plata tan chiquitita, hubo tanto arte, tantos artistas, que creo que la tierra necesitó parar. Pero nuevamente, hay otra generación. ¡Es increíble como una tierra tan pequeñita da tantos artistas!

- Muchos jóvenes gaditanos hacen fusión, o jazz flamenco, ¿a ti qué te parece?

EA: - Los cantaores empiezan por tocar el flamenco tradicional. Después se dan cuenta de que el flamenco tradicional no te da dinero. Es una minoría. Se come de esto, pero te cuesta mucho trabajo hacerte un nombre y hacerte respetar como artista flamenco tradicional; llenar un teatro con un recital de cante. Es muy difícil mantenerse, lo más fácil es tirar la toalla e ir a lo comercial!, porque el que canta flamenco puede cantar muchas cosas, a lo mejor no la ópera, pero otros tipos de música, sí. Verlo mal, no, porque no soy nadie para juzgarlo. Lo que si veo mal, es que se llame cantaor de flamenco al que no lo es. Me gusta poner las cosas en su sitio. Hoy en día se da mucho lo comercial, porque es lo que más se vende. Todo el mundo lo llama flamenquito a cualquier cosa, el flamenco es otra cosa, con palabras mayores. Y yo como cantaora de flamenco, con el compromiso que tengo con el arte y el arte flamenco, tengo que contestar así y me pongo hasta seria, porque a mí me incumbe y a mí me duele. Soy de las cantaoras del flamenco que cuidan la tradición del flamenco. Por ejemplo, me miro en el espejo de Carmen Linares. Carmen Linares nunca tiró la toalla, Enrique Morente tampoco, ahora aún así hubieron 8 obras maestras, pero lo hizo todo en el flamenco.

- ¿Entonces qué piensas de Mayte Martín que también, a veces, se aleja del flamenco?

EA: - Mayte Martín hace lo que le apetece, ya con una edad. A Mayte Martín se le puede respetar todo lo que hace porque es un pedazo de artista, un pedazo de voz increíble, una técnica vocal, yo creo, de las mejores de España junto con Lole, una afinación, una gran profesional, conocedora del flamenco como la que más, entonces ahora, ¡ella hace lo que le da la gana! Y yo le digo “olé”. Y no es decir que es para ganar dinero porque Mayte no es conocida como otras personas. Entonces hay muchas maneras de cuidar el arte, de mimar el arte y de amar a la música.

- ¿Crees que el público francés entiende el cante flamenco?

EA: - Yo creo que sí. Se entienden en todos los lados el corazón y el alma. A lo mejor, un texto, las frases que digo, no las entienden, pero si realmente soy una artista que da de verdad, lo voy a hacer de donde se tiene que hacer el arte, y se va a entender perfectamente. Cuando lo hago de corazón, se entiende en todos los lados del mundo.

- ¿Hay una diferencia entre un extranjero que ha estudiado flamenco y un andaluz?

EA: - Diferencia puede ser porque lo hablan en otro idioma… estoy viajando por el mundo entero, y me quedo alucinada con el nivel de flamenco que hay fuera de España y fuera de Andalucía. Y tenemos mucha confusión porque la gente llega a Cádiz por ejemplo, y piensa que todo el mundo sabe bailar por bulerías o sabe cantar, y eso no es así [se ríe]. No es así, y son de Cádiz, son sevillanos, son andaluces, y ahora viene una muchacha alemana o francesa, y baila por soleá que te quita el sentido [se ríe]. No tiene nada que ver esto, no le encuentro diferencia. Cuando habla, se sabe que es de aquí o de ahí, pero eso de localizar el flamenco, no, el mundo está muy unido, y eso es arte.

- ¿La única diferencia que queda es el cante, no?

EA: - Claro, en el cante más, por la vocalización, por la manera de decir: es más complicado. Ahora vengo de una gira de Chile, y al hablar el “hispano”, es mucho más fácil para la gente que canta ahí que para un francés, un alemán o un japonés, pero sí, ¡se canta!

- Últimamente los flamencos se movilizaron mucho por Japón, ¿hiciste algo tú?

EA: - Estuve durante 5 años, yendo un mes y medio con Soji Kojima junto con Israel Galván, Chicuelo, Chano Lobato, íbamos todos los años y le cantábamos a ella, a la escuela. Hacíamos un “hapioka” un fin de curso japonés, ella era la estrella, y al final fui 8 o 9 años, todos los años.

- ¿Qué se hizo en Sevilla para ayudar a Japón con el terremoto?

EA: - Se movilizó la gente, nosotros, mi hermano José, Andrés Hernández y yo estuvimos colaborando en una programación que se hizo una mañana. Hubo muchos artistas pero no todos los que habían puesto en el cartel, siempre pasa, ponen gente en el cartel para que venga el público y luego no se presentan. Pero estuvimos los que teníamos que estar, fue un día maravilloso, una entrega muy bonita. Ahí es cuando se ven a las personas que lo sienten de verdad, cuando no hay cheques de por medios ni entradas ni nada, solamente corazón. Entonces fue un día maravilloso. Luego se hizo otra cosa en beneficio de ellos, en el teatro Alameda.

- ¿Qué significa realmente Japón para el mundo flamenco?

EA: - Yo creo que de los que iban antes, cuando yo iba, económicamente, Japón ha pagado muchas casas, muchos coches, [se ríe] y ha hecho para muchos artistas una economía estable. La verdad que sí, pero eso hace mucho tiempo, ahora no. Yo me quedo con que Japón es un país de muchísimo respeto a las personas, una admiración increíble a los artistas de flamenco, y te tratan como reyes, son para quitarse el sombrero. Un japonés ama al flamenco, lo respeta, lo conoce, mejor que una persona que nace en la plazuela.

- Me acuerdo de ti cantando el himno gitano en Cajasol, fue muy emocionante, ¿Qué significa pata ti cantar el “Jelem Jelem”?

EA: - Fue la primera vez que lo puse en escena, la primera vez que lo hacía. Para mí fue fuerte estudiar esto. Me lo dieron y lo cogí con mucha gana, no soy gitana, pero estoy con los gitanos desde hace muchos años, llevo con Farruquito desde que tengo 11 años. Conozco sus maneras, sus vivencias, lo que ha pasado, como son, entonces cuando tuve que hacer mío el “Jelem Jelem”, había una cosa dentro de mí que me dolía tanto… El texto en castellano no me lo dieron, pero luego cuando yo leí lo que estaba cantando, se me aumentó mucho. Hablan del dolor del gitano, de lo que han pasado para estar donde están hoy día, y realmente no sé, porque como suelo conectar con mi corazón y lo que me pasó en mi vida, me empezaron a salir muchas cosas. Sentí como si me arañaran internamente, tuve un dolor ahí que nunca había sentido, y lo sintió todo el mundo.

- ¿Carmen Linares es tu madrina de verdad?

EA: - Si, ella me amadrinó en Madrid en el espectáculo “Desde el alma”. Carmen ha sido una de las personas que más me ha marcado, que más me ha dejado huella, tanto como persona como artista: me enseñó comó llevar las dos cosas bien. Ella es una pedazo de persona y una dama del flamenco. He tenido suerte de poder convivir con ella, de trabajar con ella, he aprendido muchísimo de ella, de su dignidad, como lleva el flamenco, como lo respeta, como estudia, como lo conoce. Para poder hablar tienes que conocer antes, siempre es así. Ahora mismo es el espejo donde me miro, y donde me miraré siempre.

¿Comó se puede entrar en el flamenco cuando se viene de fuera?

EA: - Yo creo que no hay ninguna puerta para entrar. Si realmente escuchas algo de flamenco y te toca la puerta de adentro, ¡ya estás dentro! ¡Ya estás pillado! Es la entrada más grande que existe. Entonces por intuición, y dejarse llevar. Ir a Sevilla, a Cádiz evidentemente, porque la tierra tiene una esencia, se han pasado muchos años ahí los flamencos, eso para conocerlo, pero ahora se hace mucho flamenco también fuera de España. Hay mucha juerga. Los flamencos somos como bichos raros, pero en el mundo entero. No hay ninguna puerta, la que te toque dentro, es la que tienes que abrir.

- Sé que es un tema delicado ahora para ti, pero ¿quieres hablar un poco de tu disco?… ¿comó empezó, comó se grabó?

EA: - La grabación fue una experiencia muy grande en mi vida. Hubo de todo, momentos mágicos, momentos de angustia, de llanto, de descontrol. En el estudio hubo de todo. Me cambiaron de estudio tres o cuatro veces en cuatro años. Barcas de plata nació de una ilusión muy grande, de un sueño que yo quería hacer realidad, porque siempre quería dedicarme a ser cantaora “pa’lante”, llevar mi propio espectáculo. Lo tenía muy claro desde niña, aunque había que pasar por la universidad del cante atrás porque es donde se aprende, cantando a los bailaores. Me dio la oportunidad, como productor ejecutivo, Miguel Poveda, que fue el que se encargó de pagar el disco. Pero luego, él tuvo que atender a su carrera, entonces el productor musical fue mi hermano José Anillo. José se llevó 15 horas diarias conmigo en el estudio. Pasaron una serie de cosas, y el disco no salió hasta el año 2008. Hubieron muchos parones y Barcas de plata, para mí, ha sido artísticamente y profesionalmente el trabajo más duro que he vivido hasta la edad que tengo. ¡Lo más duro y lo más maravilloso! Porque al final, a la hora de grabar, cuando una se lleva a la pecera todo lo que está viviendo – y así tiene que ser un artista grabando o en el escenario- pues así sale el disco y así lo recibe y lo siente la gente. Para mí, Barcas de plata fue una etapa tan importante en mi vida que hubo una Encarna Anillo antes, y después del disco.

- ¿Y Miguel salió totalmente del proyecto?

EA: - No, Miguel se quedó como productor ejecutivo porque sabía que era un buen producto y que se iba a vender. El se quedó como productor ejecutivo y mi hermano como productor musical. Lo que pasa, es que como mi hermano no tiene tanto nombre, pues se ha nombrado más a Miguel Poveda. Pero la pena, es que, por una persona como otra, yo no puedo tener un disco hoy para ofrecerte…

- ¿Qué pasó?

EA: - Simplemente que no me dan discos a mí. Yo tengo que ir a comprarlos también, como cualquier ser humano.

- ¿Y eso porqué firmaste un contrato que te quitaba los derechos?

EA: - No lo firmé yo, lo firmaron a mi espalda, y no lo sabía. Es la primera vez que lo digo así públicamente, pero yo creo que ya es hora de que se diga.

- ¿Y eso comó puede ser?

EA: - Son personas que andan así, caminan así. Pero Barcas de plata, a cada persona que le llega al alma, ese es mi éxito, y lo prefiero. Prefiero este éxito antes de tener mucho dinero. Lo voy a dejar así porque no quiero convertir a Barcas de plata en un infierno, ni en una pesadilla, para mí este disco no es eso. Para mí, este disco es mi alma, y quien haya intentado jugar con mi alma, que se quede con su conciencia. Yo estoy muy clarita, muy blanca y me acuesto muy bien por la noche, así que Barcas de plata ha sido lo más maravilloso que me ha dado la vida porque he aprendido muchísimo: lo que tengo que hacer y lo que no tengo que hacer más.

- ¿Derechos de autores tampoco tienes?

EA: - No, lo mínimo. Aprender de la experiencia de la vida y ahora a por el segundo. El segundo, como se hace un buen puchero: echo los ingredientes, lo cocino y después ¡me lo como yo! [se ríe]. ¡Así! Y el segundo, desde luego, se hace con el mismo corazón que con el primero.

- ¿El segundo está en marcha?

EA: - ¡El segundo está en marcha! Ahora estamos mirando los temas económicos, a algunos nos cuesta más que a otros, pero confiando.

- ¿Utilizas facebook profesionalmente?

EA: - Sí, tengo una página para Barcas de plata, un perfil del disco y un perfil mío, personal. Me gusta dedicarle un rato, hablo con las personas que no veo, que he conocido en los diferentes países del mundo, o personas que me quieren conocer, soy yo la que contesta, me gusta ser cercana con la gente. Y lo de facebook, lo veo maravilloso, cada vez que pongo algo de cualquier actuación, cualquier radio, televisión, es tan bonito recibir los comentarios de las personas que están muy lejos de uno y no puedas tener otro contacto que no sea ese, me estoy dando cuenta de que hay mucha gente que me sigue y se alegra el alma escuchándome, y eso es lo que me mantiene fuerte.

- ¿También lo utilizan los programadores?

EA: - Sí, hay muchos programadores que me dan contactos en festivales, me han visto trabajar y me dan su mail, los datos, me agregan como “amigo”, entonces ya estamos ahí.

- ¿Utilizas Youtube?

EA: - Mira, mi hermano a veces ha subido cosas pero todo lo que es de nosotros, lo ha subido la gente. Mi hermano subió una vez una saeta mía, cantando en Málaga, que él grabó con el móvil. Lo subió porque le pareció bonito, pero todo lo demás lo ha subido el público.

- ¿Tienes tu propia productora Encarna?

EA: - Yo no monté ninguna empresa, pero me llevo yo. He tenido algunos representantes pero no me han funcionado porque hay siempre muchos líos con cosas por medio, y mira ya tengo un nombre en el flamenco, se me conoce. Lo único que tengo es una abogada que se encarga de todos los papeles. Negocio yo, porque con toda la experiencia que tengo ahora voy a cuidar mi trabajo, no lo va a hacer nadie por mí. O tendría que ser una persona que me quiera mucho, que sea muy honesta, muy leal, y hoy en día… es muy difícil encontrarlo así.

- ¿Instituciones como la Junta, la Bienal, confían en artistas que no tienen una productora detrás?

EA: - No, es mucho más complicado. La gente que lleva este tema dentro de la Agencia [para el desarrollo del flamenco] o la Bienal te pueden conocer como artista, y les puede gustar como artista, pero si realmente nunca te has presentado en un teatro sola, y ellos no han visto si has vendido o no, nunca te van a dar la oportunidad, porque van a lo seguro. Entonces hoy en día, ellos se mueven más con el artista que tiene un nombre, van a lo seguro. Yo lo entiendo, pero veo que algunas veces se tendrán que arriesgar…

- Pero tú tienes nombre, te conocen, ¿no te dan fechas, no estás por ejemplo en los circuitos como “Flamenco viene del sur”?

EA: - Sí, “Flamenco viene del sur”, lo hice el año pasado, pero junto con Mariana Cornejo que me daba… como decirlo…

- ¿El “aval”?

EA: - ¡Eso! [se ríe]. Era fuerte, pero se trataba de eso. Ella ya está “pà viejecita” como le digo yo, “va pà viejecita Mariana”, entonces ¡la que tiene que llevar el cante de Cádiz como mujer, soy yo! Me toca a mí, desde mi tierra Cádiz. Se trataba de esto, de este paso que ella me daba, una responsabilidad muy grande, y dentro de “Flamenco viene del sur”, fue muy importante para mí. Ahora bien, yo he presentado proyectos sola para la Bienal, “Flamenco viene del sur”, y a mí no me lo cogen, no lo quieren. A lo mejor no es el momento ahora. Suelo pensar así y me gusta seguir pensándolo. Como artista presento mis proyectos, pero no te voy a hablar de quien soy porque ya sabes quién soy, hay bastante información en internet sobre las actuaciones… si llega, llega, y bien venido; y si no, a luchar. Luchando porque el flamenco tradicional es una minoría, es lo que más cuesta. Pero ya no voy a tirar la toalla nunca, porque es lo que más me conmueve.

- Háblame un poco de "Ida y vuelta", el espectáculo de mañana.

EA: - Ahora que estoy investigando, y llenándome de la música latino americana, porque con Andrés [Hernández su guitarrista] que es chileno y toca la guitarra flamenca, y yo soy gaditana, puerto de tanta unión, voy llevando los cantes tradicionales de mi tierra, como la soleá, tientos, tangos o alegrías de Cádiz, y también voy a recordar a diferentes maestros del folklore latino americano como Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra, Víctor Jara cantando el poema de Pablo Neruda, entonces eso es la unión. Por eso se llama de Ida y vuelta porque en el flamenco los cantes de Ida y Vuelta son la guajira, la milonga… pues se trata de esa unión y ya que estamos Andrés y yo en escena, los dos somos el ejemplo de la unión de los dos países, él haciendo el “flamenco chileno” y yo como gaditana, cantando el folklore. Eso es lo que vamos a mostrar, como lo hemos sentido, porque no hemos arreglado los temas, hemos interpretado solamente, porque son temas tan grandes que a ponerles más, iba a quedar feo. Ya eran tan grandes que había que respetarlos como estaban.

- ¿Un poema Encarna que te ha marcado, un verso?

EA: - “El árbol que tu olvidaste, siempre se acuerda de ti”…

- Gracias Encarna.

EA: - Pfff… ha sido la primera entrevista que he hablado muy claro por lo del disco…

Entrevista realizada por Manuela Papino

Fotos: Fabien Ferrer

Fabien Ferrer

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