Antonia Jiménez, Alicia Morales y Nasrine Rhamani : "Entre primas"

XVIII Festival Flamenco de Toulouse

lundi 15 avril 2019 par Claude Worms

Reseña en español - Antonia Jiménez, Alicia Morales y Nasrine Rhamani : "Entre primas"

Instituto Cervantes, Toulouse - 8 de abril 2019

"Entre primas" - 8 de abril de 2019, Toulouse, Instituto Cervantes

Composición y guitarra : Antonia Jiménez

Cante : Alicia Morales

Percusión : Nasrina Rahmani

La idea de los "Diálogos flamencos" —entre cante y guitarra— apareció en la discografía flamenca en 1965 : era el título de un LP de Hispavox que emparejaba a Curro de Utrera con Manuel Cano. Desde entonces, ha ido abriéndose camino, lenta pero segura. A pesar del talento inmenso de Camarón de la Isla y Paco de Lucía, de Gabriel Moreno y Víctor Monge "Serranito", etc., el "diálogo" ha estado bloqueado mucho tiempo en una estructura tradicional de momentos musicales yuxtapuestos que formaban suites de geometría variable, sin llegar a fundirse en obras integradas : para expresarse, el guitarrista tenía la introducción y, quizás, una o dos falsetas entre los cantes, y por lo demás cumplía con su cometido de acompañamiento rítmico y armónico del cante y de dar algunas "respuestas" a los tercios en los cantes libres. Podría decirse que la calidad del dúo dependía enteramente de la complicidad entre los dos socios y/o de su intuición musical ; aun así, debemos a este tipo de ejecución aleatoria gran número de obras maestras desde principios del siglo XX, empezando por las grabaciones de Pastora Pavón y Luis Molina, o las de Antonio Chacón y Ramón Montoya. Pero ha habido que esperar hasta las dos generaciones más recientes de músicos flamencos para que el diálogo cambiase de naturaleza, a partir del momento en el que los guitarristas empezaron a concebir su música no en términos de acompañamiento, sino en términos de arreglos o de composiciones que incorporaban el cante en pie de igualdad con la guitarra. Hemos tenido a menudo ocasión de subrayarlo, a propósito del trabajo de Miguel Ángel Cortés, José Luis Montón, Juan Ramón Caro, Juan Carlos Romero, Salvador Gutiérrez, Dani de Morón, etc. Cabe señalar que las cantaoras parecen haberse mostrado más receptivas ante este nuevo planteamiento que sus colegas masculinos (Carmen Linares, Mayte Martín, Laura Vital, Rocío Márquez, Antonia Contreras, etc.) —lo que podría quizás deberse a un ego bastante menos sobredimensionado.

A lo que íbamos : Antonia Jiménez (guitarra), Alicia Morales (voz) y Nasrine Rahmani (percusión) nos ofrecieron ayer un concierto fastuoso en el Institut Cervantes de Toulouse. Raramente hemos escuchado piezas para trío flamenco de tan alto nivel, tanto desde el punto de vista de la composición, de una coherencia y una inventiva admirables, como desde el de la interpretación, intensa y al mismo tiempo con delicados matices. La mayor parte del repertorio de las "Primas" procede de las composiciones para guitarra solista de Antonia Jiménez que tuvimos ocasión de disfrutar en su recital en Flamenco en France (Antonia Jiménez en París) - a menos que sea al contrario, y el programa parisino se compusiera de reducciones de piezas concebidas originariamente para el trío. Sea como sea, las partes de cante y de guitarra están perfectamente equilibradas : estamos muy lejos de los cantes "de relleno" que los guitarristas con problemas de inspiración nos propinan demasiado a menudo desde hace unos años. La estructura de la mayoría de las piezas se basa en una especie de forma rondó con variaciones, en la que los tercios corresponden alternativamente a Antonia Jiménez y Alicia Morales, quedando los estribillos para el dúo guitarra-percusión. Lo esencial del material temático y armónico, que se utiliza también para exponer ya de entrada y con claridad las reglas y los códigos del "palo", lo expone la guitarra en la introducción. Sometido a múltiples variaciones (rítmicas, armónicas, derivaciones o fragmentación en temas secundarios), irriga a continuación no solo los interludios instrumentales, sino también el acompañamiento de los cantes, cuyos remates anticipan a menudo en su fraseo las repeticiones del estribillo. Antonia Jiménez está ya entre los raros guitarristas-compositores flamencos cuyo estilo se reconoce desde las primeras notas : una concepción original de la composición flamenca y una identidad sonora afirmada, entre otras cosas por la calidad de su rasgueo y su toque de pulgar, de los que extrae una rica gama de matices tímbricos y dinámicos.

En resumen, las dos cuerdas vocales actúan como la extensión de las seis cuerdas de la guitarra, y viceversa. El término "extensión" debe entenderse aquí no solo en su dimensión horizontal, sino también y sobre todo en su dimensión vertical, armónica y/o polifónica. Este último aspecto, sin duda el más llamativo y original de la escritura de Antonia Jiménez, se afirmó desde la primera pieza, la taranta clásica "Laura de los laureles" (grabada muchísimas veces, desde Manuel Vallejo en 1926 hasta Enrique Morente en 2007), seguida de un cante ternario original, que tendería al "abandolao" si no concluyera con un estribillo binario : desde la introducción, las notas constitutivas de una serie cromática de acordes dan lugar a largas volutas melódicas tocadas con el pulgar, firmemente ancladas en la armonía fundamental del palo. Desde la entrada del cante por taranta, los motivos secundarios de la introducción tejen con los períodos vocales un contrapunto permanente que difumina la estructura tradicional en tercios yuxtapuestos, con una limpieza aún más destacable por no poder apoyarse en una referencia rítmica. Finalmente, la repetición de los cromatismos armónicos, esta vez en arpegios, da lugar a un ostinato melódico cuyas transposiciones en progresiones armónicas sustentan el cante "abandolao".

Una construcción tan rigurosa exige un alto grado de musicalidad y una seguridad técnica garantizada, no solo por parte de la cantaora, sino también de la percusionista, sobre todo porque los tempos moderados elegidos para todos los palos, que nos permiten saborear todos sus matices y la menor intención expresiva, someten a dura prueba la duración del soplo de la primera y la estabilidad de la pulsación de la segunda. Cuando es necesario, Nasrine Rahmani llega incluso a insertar una polifonía rítmica en la polifonía melódica a base de pequeños toques minimalistas cuidadosamente dosificados (lo que no le impidió ofrecernos un hermoso solo durante la pieza con que concluyó el recital). A pesar de cierta fragilidad en los tonos agudos de su tesitura, Alicia Morales posee ya una técnica vocal y un conocimiento histórico del repertorio que le permiten inspirarse no en la letra, sino en el espíritu de la obra de Enrique Morente, con la realización de paráfrasis melódicas personales que incluyen los amplios saltos de intervalo y las transiciones cromáticas característicos de su estilo, y en la elección original de los cantes.

La estructura de las piezas, a menudo la misma, podría resultar monótona si no nos dejara cada una de ellas alguna sorpresa muy apetecible. Terminamos, así pues, con una breve descripción del programa :

- Después de la taranta, la guajira (en La mayor con modulaciones en el modo flamenco relativo en C#) comienza suavemente con un arioso de guitarra que, como el cante que la seguirá ("Me gusta por la mañana…"), en la línea de Cayetano Muriel, sugiere un compás subliminal tanto más gustoso y encantador por aparecer de rubato en rubato hasta afirmarse definitivamente con un primer interludio accelerando.

- Cabal de Enrique Morente, sobre extractos de "La guitarra" de Federico García Lorca (del disco "Morente flamenco", Aqua Records SRL AQ 221, Argentina, 2009) : sobre el modelo melódico de la cabal del Loco Mateo, Morente compuso la suya jugando con modulaciones entre tonalidades mayores y menores homónimas - interpretación muy intensa emocionalmente de Alicia Morales, de nuevo sobre un ostinato melódico-rítmico de la guitarra.

- Tangos del Sacromonte : (modo flamenco en La) : el tempo muy contenido, generador de un swing imparable para quien sabe dar vida a la pulsación, permite a Antonia Jiménez trabajar el acompañamiento sobre un leitmotiv de ligados rápidos en los dos primeros grados del modo, evocador del "toque por zambra". Esta vez es la cantaora quien lanza el ostinato rítmico, recogido a continuación por la guitarrista, en la coda del segundo cante (tango del camino : "El moro es una flor...").

- Granaína-malagueña de José Cepero ("A buscar la flor que amaba...") : sin duda uno de los momentos más bellos de cante y emocionantes del recital, que no careció de ellos. Alicia Morales interpretó los cinco primeros periodos melódicos con toda la sobriedad de rigor y unos quiebros impecables para concluir, antes de lanzarse en cuerpo y alma (y aliento...) a unos tercios finales de su cosecha, con una potencia y una amplitud melódica que dejaron al público sin habla durante unos segundos —algunos silencios valen más que un aplauso—. La modulación del modo flamenco en Do# al modo flamenco en Si de la introducción de Antonia Jiménez sin duda habría encantado a Manolo Sanlúcar ; después de esto, Antonia se dedicó, como en la taranta, a una hermosa demostración de acompañamiento contrapuntístico sin la red del compás.

- Mariana (modo flamenco en Do#) : una de las piezas más sorprendentes del recital, no sólo por la elección del cante, no tan habitual, sino sobre todo por su tratamiento : un continuo de arpegios ternarios con un uso muy hábil de las disonancias generadas por el modo flamenco en Do# (sobre todo la segunda menor Do#/Re). El compás de tientos que suele acompañar a la mariana no aparece hasta la coda de los cantes (transiciones imperceptibles con las secciones ternarias que lo enmarcan) y en el tango que tradicionalmente concluye una serie de marianas : y también este último cante se interpreta rallentando, y no accelerando como es costumbre, y enmarcado en un contrapunto en octavas.

- Cantiñas (Mi mayor) : cante del Pinini enmarcado en dos cantiñas originales compuestas al estilo del Pele, que hace escuela con todo merecimiento desde sus "Huellas de gaviota", hace ya más de treinta años (1986).

- Para finalizar el recital, una larga introducción a la guitarra extrajo todo el potencial expresivo de las disonancias del modo flamenco en Do#, que indudablemente aprecia Antonia Jiménez, esta vez con la profundidad de los graves que ofrecía una scordatura (sexta cuerda en Do#). Tras de ello, fragmentos de romances del Puerto, otra muestra de cantes (demasiado) poco frecuentados.

El público de Toulouse (que llenó la sala) ovacionó en pie a estas tres músicas, lo que demuestra tanto su buen gusto como la eficacia de la labor educativa llevada a cabo por el Festival de Toulouse desde hace dieciocho años. Con los aplausos nos ganamos dos bises : primero, unas breves bulerías, por Antonia Pozo primero para terminar por Lole y Manuel, y luego unas soleares más extensas (la Serneta y la Andonda).

Claude Worms

Traducción : Jesús Iglesias

Fotos : Raphaëlle Petit-Gille / Festival Flamenco de Toulouse





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